Ante la Ley de Urgente Consideración

Desde el primer día y todos los días construyendo la educación pública

El anteproyecto de Ley de Urgente Consideración difundido recientemente con más de 450 artículos contiene cambios y modificaciones en áreas muy diversas. Ante esto, instamos a dar la discusión pública de la manera más abarcativa y democrática posible, involucrando a los actores comprometidos en las distintas áreas. Desde el Frente de Participación Estudiantil Susana Pintos nos comprometemos a aportar a la discusión y expresarnos al respecto.

Vemos que este anteproyecto en términos generales expresa una continuidad del modelo político y económico que ha imperado en nuestro país en los últimos años orientado a favorecer los intereses de los capitales y en desmedro del pueblo uruguayo, y se siguen profundizando políticas que deben ser denunciadas en tanto atentan contra los intereses populares.

En la sección referida a Seguridad Pública se plantean diversos cambios que en general redundan en un aumento de penas a varios delitos, ciertas señales políticas hacia las fuerzas de seguridad como establecer su presunción de inocencia, y profundizaciones a normativas ya existentes, que plantean continuar avanzando en la criminalización de la pobreza y la protesta social y el endurecimiento de penas como solución al sentido problema de seguridad. 

También se establece que el Ministerio del Interior podrá disponer “medidas pertinentes a los efectos de preservar los espacios públicos o privados cuyo tránsito se pretenda obstaculizar o interrumpir por personas, vehículos u objetos de cualquier naturaleza” (Arts. 448 y 449), estableciendo particularmente la disolución de piquetes, constituyendo esto un ataque a la capacidad de manifestarse. Sin embargo, creemos importante recordar que esta medida no es nueva, ni se plantea por primera vez en esta ley, pues surge en realidad en el año 2017 bajo el gobierno de Tabaré Vázquez, quien firma el decreto 76/2017 donde se establece exactamente lo mismo. 

En igual sentido, el borrador en discusión desconoce la legitimidad de la huelga y el derecho de los trabajadores a tomar medidas para detener la producción y circulación de bienes como forma de lucha, lo que es una extensión de lo que ya viven los trabajadores de la órbita pública que con el decreto de 2010 se les prohíbe la ocupación de edificios públicos y prevé su desalojo por parte del Ministerio del Interior.

Este anteproyecto plantea un nuevo ataque a las empresas públicas, por ejemplo con la desmonopolización de la importación , exportación y refinación de petróleo y derivados, lo que se suma a los ataques que desde hace años vienen sufriendo con políticas de recortes de inversión, privatizaciones y tercerizaciones.

Con respecto a la Ley General de Educación, que surge de desconocer las resoluciones del Congreso Nacional de Educación “Maestro Julio Castro”, el anteproyecto plantea modificar, sin reconocer, también, estas resoluciones, ni consultar a los actores educativos. Además hay medidas perjudiciales como los cambios en la Ley Orgánica de la Universidad para sacarle potestades, equiparación de la participación de la educación privada en ciertos organismos asesores, e incluso la eliminación de una reglamentación que prevé no formar parte de convenios y acuerdos que fomenten la mercantilización de la educación. Nuestra Universidad viene siendo ahogada presupuestalmente, siendo ignorada al crearse una institución universitaria paralela a la UdelaR y dependiente directamente del Poder Ejecutivo como lo es la UTEC (que con esta ley se seguiría consagrando su falta de autonomía y cogobierno) y fomentando la financiación privada mediante el mecanismo PPP, etc. Con esta propuesta de ley queda claro que el rumbo que tomará el nuevo gobierno no será distinto.

Este proyecto de ley lejos de ser un cambio de modelo de país, es un proyecto que se sustenta en toda la legislación y políticas impulsadas por los gobiernos precedentes.

El oportunismo que perdió el gobierno en la últimas elecciones ya empieza a delinear con claridad un accionar que busca jugar un rol de oposición circunscripto a su acumulación electoral. Plantear a las demandas y luchas populares dos opciones, la coalición multicolor o el Frente Amplio, es una falacia, ambos bloques representan el mismo proyecto de país con matices.

Asumir como válida esta polarización es renunciar a una construcción política que supere los marcos de lo permitido por las clases dominantes. Estas opciones como nos mostraron no van a resolver los problemas de las mayorías trabajadoras.

Los intentos de posicionar a organizaciones sociales como la FEUU en esa supuesta polarización, demuestran que no hay un interés real de los sectores progresistas de luchar por transformar las condiciones de vida del pueblo, sino por alinear a todos quienes se oponen al nuevo gobierno electo tras un relato que les permita retomar el poder en cinco años.

Un relato que impone el salir a las calles a enfrentar este anteproyecto de ley pero que omite a propósito la historia reciente, la similitud entre muchas medidas planteadas por la coalición con medidas tomadas por el propio gobierno del Frente Amplio. 

Estos mismos sectores planteaban una respuesta distinta en el curso de los gobiernos precedentes, llamaban a darle tiempo a quienes gobernaban, a no ser “un palo en la rueda” y luego cuando la situación se volvió indefendible, simplemente omitían expresarse sobre ciertos temas, manteniendo en silencio y quieta a la FEUU. 

Este doble discurso es otra muestra de que quienes conducen la Federación de Estudiantes no buscan la organización y la lucha de los estudiantes por causas justas, sino únicamente defender el modelo propuesto por el Frente Amplio.

A esta práctica también se pliegan algunos sectores “anarquistas” que si bien han tomado poses “críticas” con algunas medidas impulsadas por los gobiernos progresistas, bajo un discurso que pretende desvincularse de cualquier partido o forma de organización política, en los hechos resultaron completamente funcionales al progresismo.

Por todo lo anterior rechazamos todos los elementos mencionados del anteproyecto, así como la demagogia de quienes estando en el gobierno impulsaron las mismas políticas que hoy dicen combatir. Nos comprometemos a aportar en el fortalecimiento de la organización del campo popular y luchar contra todas las políticas que vayan en detrimento de la calidad de vida de los trabajadores y los sectores más postergados, de manera firme pero honesta. 

Llamamos a los estudiantes y a las organizaciones y sectores del movimiento social, a sumarse a dar la lucha en conjunto de manera consecuente, desmarcados de la dualidad que se quiere plantear, apostando a que este proceso no redunde en una acumulación electoral, sino hacia una salida realmente popular en beneficio de los trabajadores.

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