¿Por qué impulsamos el regreso a las Facultades?

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En el correr del año 2020, los estudiantes universitarios nos enfrentamos a una gran cantidad de cambios en los cursos, las evaluaciones y las condiciones de enseñanza en general. En algunos casos los cursos lograron continuar de buena forma y cumpliendo con lo ya planificado. En otros casos, se dieron situaciones injustas, problemas mal resueltos donde fuimos principalmente los estudiantes quienes salimos perjudicados. Ejemplos hay muchos: eliminación de evaluaciones, eliminación o postergación de clases que requieren presencialidad, atraso curricular, modificación de los criterios de aprobación y más. Además hay que considerar las condiciones particulares de muchos estudiantes, mala conectividad a internet, falta de equipamiento apropiado, falta de espacio apropiado para estudiar, lo que refleja también las limitaciones de la virtualidad y profundiza realidades ya conocidas como la falta de becas para todos quienes las necesitan. Todo esto redunda en un empeoramiento de las condiciones de cursado y estudio y de la calidad académica de nuestras carreras.

Frente a esto, los estudiantes en varias facultades planteamos de diversas formas nuestras opiniones y reclamos sobre cómo deberían funcionar los cursos y sus evaluaciones pero fuimos sistemáticamente ignorados o ninguneados. En muchos casos se nos respondió con una defensa férrea a los docentes a cargo de los cursos, justificándolos porque “estaban haciendo un gran esfuerzo” o por la “situación nueva”. 

Entendemos que la pandemia y la adaptación de los cursos implicó desafíos y complejidades para todos, pero no compartimos que los docentes tengan la potestad de tomar decisiones arbitrarias y unilaterales sobre las condiciones de cursado perjudicando a los estudiantes.

Hoy nos encontramos en el comienzo de un nuevo año lectivo y no hay resoluciones claras sobre cómo serán los cursos por parte de la Universidad, recién la semana pasada se discutió mínimamente sobre la presencialidad luego de las pasadas resoluciones de suspensión de todas las actividades presenciales. No alcanzan decisiones vagas y amplias que dan libertad a cada facultad sobre qué hacer porque por la vía de los hechos se continúa con la inercia de la virtualidad cuando la situación actual es distinta. Necesitamos firmeza y claridad en las definiciones para comenzar a recuperar cierta presencialidad.

Prueba de la inercia de seguir con la vieja resolución de suspender actividades presenciales son las últimas declaraciones de prensa del Rector de la Universidad, donde ofreció salones de las facultades para las clases de Secundaria. Más allá de que para ellos la presencialidad en condiciones seguras también es importante,  nos preguntamos ¿dónde quedamos los estudiantes universitarios a todo esto? ¿qué va a pasar con nuestras clases y quién está pensando en ellas? Vemos en las declaraciones del Rector, cómo de forma indirecta se asume que los cursos de la Udelar no van a tener clases presenciales, por ende no van a usar los salones. No nos conformamos con que este año sea igual al anterior, por eso creemos que es momento de plantear a nivel general de la Universidad y con la mayor fuerza posible ciertos reclamos y condiciones mínimas para el cursado en 2021.

Creemos que a esta altura de la pandemia, con el conocimiento que ya tenemos de la situación, con las consecuencias que tuvo a la vista, y con protocolos que han resultado ser efectivos para desarrollar actividades presenciales, es posible pensar en un retorno ordenado y gradual hacia la presencialidad en los cursos del segundo semestre de 2021. Para eso, es necesario que las autoridades universitarias se pongan a  trabajar en la planificación de dichos cursos con tiempo y no a último momento, un mes antes como suele ocurrir. 

Además hay una serie de medidas que entendemos ya hay condiciones para plantear para todas las facultades como que se asegure el dictado de las instancias prácticas de los distintos cursos, ya sean laboratorios, prácticas clínicas, pasantías, etc. Que se habilite la realización de clases presenciales para este primer semestre, no obligatorias, para quienes quieran y puedan ir, manteniendo también dichas instancias en modalidad virtual, de cara a ir gradualmente retornando a una presencialidad en el cursado que nos de garantías. Entendemos que otra medida viable de realizar es habilitar las evaluaciones presenciales, dado que de esta forma además de avanzar un paso hacia el retorno gradual a la normalidad, nos ahorraríamos las diversas condiciones de exámenes y parciales nefastas a las que somos sometidos en la virtualidad en muchas ocasiones con la excusa de “evitar el plagio”.

Todas estas condiciones van siempre de la mano, por supuesto, con que se discuta y se decida con anticipación, con tiempo para planificarnos y con nuestra participación en la toma de decisiones. Es nuestro derecho saber cómo va a ser el examen que vamos a rendir o el curso que vamos a realizar, que seamos estudiantes no quiere decir que tengamos que adaptar en cualquier momento a cualquier costo nuestras condiciones de vida o nuestra organización horaria para seguir los cursos. 

Es para hacer oír nuestra voz ante esta situación que estamos llamando a todos los estudiantes universitarios, sean de la facultad que sean, a sumarse a firmar y difundirlo, viralizarlo, que no quede ni un estudiante sin poder expresarse por este medio y a la vez a sumarse a proponer otras acciones para ser escuchados, porque esto es una simple medida por donde comenzar a reclamar un retorno ordenado a la presencialidad que nos brinde garantías. Cuantos más seamos mejor para llevar este planteo a todos los espacios posibles y defenderlo con diferentes acciones que podamos planificar.

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